Portomarín - Palas del Rei (25 km)
Desayuno buenísimo en O'mirador. Pan con tomate, jugo de naranja de verdad, buen café y una muy buena macedonia de fruta. Iniciamos el Camino a las 8 a.m. como planeado. Una bruma espesa y un excelente clima (menos de 16 grados) nos ayudan a subir una primera y ruda pendiente que dura casi una hora. Fundidos pero "esperanzados" seguimos adelante. Camino irregular, mucha bruma y ya mis compañeros toman la delantera. Luego ruta bonita por ciertos tramos, otros pegados a una carretera donde los peregrinos vamos a ras con los carros de la carretera. Nos adentramos en un camino rocoso, por fin paisaje a lado y lado... noooo!!! Otra subida pendiente y fatal. Yo sola, solísima, subo y bufando voy diciendo en voz alta... : "y yo a qué vine? " ya el sol marca, ahora sí, dura, esa subida. Confieso que hubo un momento en el que casi me siento, literalmente, a llorar... Qué diablos hago aquí? Termino esa subida, me espera un semiplano, dos paradores de camino y veo una figura familiar. Mariana! Ella está como yo... cachetirroja, impotente, y haciendo caritas hacia el taxi blanco que espera debajo de un árbol. Los demás de la camada siguieron a paso veloz. Ella me esperó pues piensa (pensamos) que el taxi es la solución inmediata para ambas. Decidimos sinembargo tomar y comer algo en el parador Casa Molar. Un sánduche de ibérico, coca-cola y té nos acompañan por un buen rato. Decidimos pasar por alto el taxi blanco y seguimos juiciosas la flecha amarilla de nuevo. El Camino, ahí mismo, nos abre un mundo íntimo, bonito, tranquilo, en el que vamos a nuestro ritmo, a paso lento, contándonos historias bonitas de la una y de la otra. Vamos haciendo pactos de caminantes; no nos esforzamos más allá de lo que podemos, paramos cuando queremos, paramos a mirar cuanto paisaje nos gusta, nos reímos, cada una va oyendo un ipod distinto, pero compartimos en voz alta los coros favoritos de nuestras canciones. Dejamos carreteras, entramos a ratos a senderos y bosques. Hacemos dos paradas antes de llegar al destino final ( en el transcurso de más de 4 horas). Primero en un voluntariado para acogida de peregrinos donde nos ofrecen limonada y fruta fresca. Mariana allí inaugura el mapa peregrino del lugar, con un alfiler que ubica en Medellín - Colombia. Más adelante vemos una puertica no muy agraciada con una nevera de helados. Mariana se antoja y yo a su vez me sueño un jugo de naranja recién exprimido. Nos dan gusto a las dos. Un parador con máxima estrella rural. Lindo y acogedor. Parada técnica e información... 5 km aún para el destino final. Sigamos! Una última hora de camino y por fin en Palas, donde en una pulperia en la Calle del Peregrino nos esperan Rodrigo, Daniel y Jennifer con pulgares arriba! Llegamos hora y media después de ellos. Nos hidratamos con agua y vino, arroz y tortilla. Cuándo se baja el cachete rojo viene María de Casa Blanco por nosotros. A 7 kms del pueblo encontramos una casa blanca, rodeada de verde, con cuartos divinos y una zona verde hermosa. Una descansada y luego una ansiadísima ducha en la que duele hasta echarse jabón. Luego un Albariño en la terraza, para rematar con la mejor comida del viaje: queso arzúa con confitura de pimientos, entrecote, hamburguesa, sopa de hongos, ensaladas buenísimas y nuevamente aqui la especialidad son los postres. Probamos los tres. Un digestivo de hierbas y a la cama a las 9 otra vez.
María, les sigo el camino, así se llega.... paso a paso! Saludes a tus compañeros de camino y muy buen ánimo!
ResponderEliminarDe verdad que lindo tu conversación con Mariana ... conversar con la hija de uno es un regalo de Dios .... cuánto recuerdo mis conversaciones con mi madre ... esas son vivencias inolvidables para el futuro !
ResponderEliminar